HACIA UNA SOCIEDAD EDUCATIVA1
Jesús-Martin Barbero es un importante teórico de
la comunicación y cultura en América Latina.
Nació en Avila, España, en 1937, y en 1963, se
mudó para Colombia, dónde se naturalizó en
2003. Fundó el Departamento de Ciencias de la
Comunicación de la Universidad del Valle, en
Cali, Colombia, donde estuvo hasta 1995. Con el
lanzamiento, en 1987, del libro “Dos Meios às
Mediações”, Martin Barbero planteó una nueva
perspectiva para los estudios de la comunicación,
desviando el foco de esos estudios de los medios para
las mediaciones, o sea, “para las formas de
comunicación cotidianas, desde las cuales las
personas oyen la radio, leen los diarios, miran la
televisión y el cinema”, fortaleciendo, de esa forma,
la temática de la recepción como problema de
investigación en América Latina. En esta
entrevista, Martin Barbero presenta el concepto de
mediaciones y analiza su vigencia, después de casi
20 años. Expone, asimismo, el concepto de sociedad
educativa y discute cuestiones relacionadas a la
inclusión digital y a los nuevos desafíos planteados,
hoy, para la escuela y los maestros.
Jesús-Martin Barbero
Español-Colombiano
Es Doctor en Filosofía y Letras en la
Universidad Católica de Lovaina, Bélgica,
y tiene Pósdoctorado en Antropología y
Semiotica en la Escuela de Altos Estudios
de París. Asesor de Unesco y otras
instituciones internacionales. Profesor
visitante de universidades de América
Latina, Europa y Estados Unidos. Email:
jemartin@cable.net.co
Maria Clara Lanari Bó
Especialista em Mídia e Educação pela PUC/
RJ; Assessora Técnica do Centro Nacional de
Educação a Distância do Senac Nacional.
E-mail: mclara@senac.br
Daniela Papelbaum
Mestre em Educação pela PUC-RJ. Assessora
técnica do Centro Nacional de Educação a
Distância do Senac Nacional.
E-mail: d.papelbaum@senac.br
Clara: Buenas tardes, profesor. Para comenzar
la entrevista, nos gustaría que usted
hablase un poco sobre la teoría de las
mediaciones, ya que nuestra Revista se dirige
a un público más interesado en asuntos
relacionados a educación y trabajo y puede
no conocer bien esta teoría...
MB: Lo que me llevó a plantear el concepto
de mediaciones fue la trampa que
para mí constituía la concepción hegemónica,
proveniente sobre todo de los
Estados Unidos, que identificaba los
procesos de comunicación con lo que
pasa en los medios de comunicación. De
tal manera que decir comunicación se
agotaba en, o bien hacer la crítica de los
medios, o bien en esperar de los medios
la solución tanto para los problemas de
la educación, como para los problemas
de la democracia. Y lo que de alguna
manera se ocultaba detrás de este simplismo,
de esta simplificación de los
procesos de comunicación, era justamentravés
de las cuales también elabora su
propio sentido de la vida. Entonces lo
que yo quería hacer entrar con este desplazamiento
hacia a las mediaciones eran
los contextos de la vida cotidiana y toda
esa serie de formas de comunicación
barrial, familiar, religiosa, lúdica, festiva,
que quedaban siempre afuera cuando se
decía que se estudiaba comunicación,
pero que en realidad lo único que se
estudiaba era cómo operan los medios y
nunca cómo la gente usa los medios y
con qué recursos de tipo cognitivo, afectivo,
valorativo, los usa.
Daniela: Su libro “Dos meios às mediações”
fue publicado, con una repercusión enorme,
hace cerca de quince años. La pregunta es: ¿
el libro sigue actual en toda medida, o después de
tanto tiempo algunos conceptos o algunas formas
de pensar pueden haber cambiado?
MB: Evidentemente hay cosas que han
cambiado. De hecho yo diría que el cam-
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te que más allá de los medios de comunicación
estaba toda la presencia de las
formas de comunicación cotidianas, que
es a partir de las cuales la gente oye la
radio, lee el periódico, mira la televisión,
ve el cine. Es decir, lo que yo quería
rescatar básicamente era de un lado la
vida cotidiana de la gente, a partir de la
cual la gente espera de. o pide a. los
medios determinadas cosas. Es decir,
los medios no operan por sí mismos, los
medios no son poderosos por sí mismos,
los medios son poderosos en la
medida en que la gente cree en ellos, les
otorga confianza, y esto exigía introducir,
por un lado, lo que yo llamaba mediaciones,
que eran las situaciones, las organizaciones,
las instituciones de la vida
cotidiana, y de otro el hecho de que nunca
la gente se relaciona con los medios pasivamente,
la gente tiene otros puntos
de vista, la gente evidentemente que es
influida por los medios, pero tiene otros
espacios y formas de comunicación abio más fuerte tiene que ver con la aparición
y la convergencia de una serie de
tecnologías que han densificado la presencia
de estos medios de comunicación
en la sociedad. Me refiero concretamente
a lo siguiente: cuando yo escribí este
libro, que salió publicado en el año 87,
pero que yo había terminado de escribir
en el 85, los medios dominantes, para la
inmensa mayoría de la población, eran la
radio, la televisión y el cine. Y de alguna
manera la radio era el único – después,
poco a poco y cada vez más, la televisión
– que atravesaba la vida cotidiana. Pero
de todas maneras, para la inmensa mayoría
de la gente los medios eran el acto de
escuchar radio o de ver televisión y mucho
más el de ir al cine. Porque ha sido
después cuando realmente el video introdujo
la posibilidad de ver el cine en
casa con mucha más frecuencia, aun cuando
la televisión ya pasaba algunos filmes,
pero no tenia nada que ver con la
posibilidad de que la gente programara
su propio plan para ver cine en casa,
como es ahora. La diferencia para mi es
que la relación con los medios era una
relación bastante puntual, es decir, había
unos momentos en los cuales los medios
nos tocaban o en los que nosotros
nos conectábamos con los medios. Con
las nuevas tecnologías lo que encontramos
es que los medios ya no están únicamente
ligados al momento en que uno
quiere, en la mayoría de los casos, entretenerse
o informarse, sino que ahora
toda la vida de la gente, desde cuando la
mamá lleva a un niño a la guardería, a una
escuela elemental. y tiene que dar un
montón de información sobre su hijo
que le piden en la escuela, y que tiene
sentido porque quieren saber, por ejemplo,
quú enfermedades tiene el niño o
como es el niño en su casa, que tipos de
problemas de socialización tiene. Toda
esa información que yo estoy dando del
niño en la escuela comienza de alguna
manera a incidir sobre la imagen que del
niño se tiene y sobre la manera como va
ser tratado. Entonces yo diría que éste es
el cambio de fondo: ahora el espesor de
la tecnología, la densidad social y cultural
de la tecnología es muchísimo mayor, de
tal manera que nos encontramos, repito,
ya no con un acceso puntual a algunos
medios, sino que dimensiones de nuestra
vida familiar, de nuestra vida social,
de nuestro trabajo etc., están cada vez
más mediadas, atravesadas por las nuevas
tecnologías. Sin embargo lo que yo
creo, que sigue siendo válido, es que de
todas maneras los modos como la gente
se relaciona con las nuevas tecnologías
no son de mera adaptación a ellas sino de
apropiación de elllas. He tenido ocasión
de comprobarlo en una investigación
que llevé a cabo en Guadalajara, México,
donde estuve dos años hace poco, sobre
los usos que los adolescentes hacen de
Internet, y en la que se hizo claro que
estamos ante de un tipo de tecnología de
comunicación completamente nuevo,
con un montón de funciones que antes
no cumplían para nada ni la radio ni la
televisión ni el cine, pero tambien que los
adolescentes se están apropiando del
computador y de Internet con mucha
más interactividad que los adultos. Entonces
de alguna manera lo que yo veía es
como aquello que habíamos comenzado
a pensar, que la gente no era pasiva - el
llamado receptor, para hablar en términos
de la jerga de comunicación -, que el
receptor de un medio de comunicación
no era pasivo, sino que buscaba las formas
de interactuar con ese medio. Esto
llega a ser muchísimo mas claro y más
fuerte en el caso de Internet y en el caso
concretamente de los adolescentes. Yo
diría que algunas de las cuestiones que se
planteaban en el libro tenían que ver con
la recuperación del actor social, la recuperación
del sujeto, del que se implica en un
proceso de comunicación y los modos
como se hacen presentes sus ingredientes
de vida cotidiana, siguen siendo ciertas,
pero indudablemente el espesor y la
densidad cultural, social, política que han
logrado las nuevas tecnologías son otras
y de alguna manera han hecho que eso se
traslade a los “viejos modos” como la
radio, la televisión, el cine. Indudablemente,
nos replantean ciertos aspectos y
nos obligan a pensar de una manera
mucho más compleja esa interacción de
la gente con los medios y las tecnologías
de comunicación.
Clara: Profesor, frente a su respuesta de que
hoy en día la tecnología atraviesa la vida de
todas las personas, yo creo que en los países
menos desarrollados, el acceso al uso y al
dominio de esa tecnología, al conocimiento de
esa tecnología, de cierta forma es negado a una
gran mayoría de la población, como le fue
negado el acceso a la lectura, como usted mismo
dice en sus libros.¿Seria una contradicción el
hecho de que la tecnología esté en la sociedad,
pero muchas personas no tengan acceso a ella,
o eso constituye una etapa en ese proceso de
expansión de los medios y la inclusión de esas
personas, también?
MB: Hay que entender que no es la
tecnología por sí misma la que excluye a
la gente, sino una sociedad excluyente
que usa a la tecnología para excluir. Me
explico. Realmente las posibilidades que
la tecnología trae, en términos de posibilidad
de acceso a saberes, a obras, a información,
a experiencias, a expresiones, es
enorme. Pero el problema empieza porque
durante los primeros veinte años del
desarrollo de esas tecnologías el mercado
ha sido el protagonista. Y nuestros estados,
nuestros gobiernos no han tenido
una sola iniciativa. Ha sido mucho después,
cuando ya el mercado había implantado
esas tecnologías sin ningún
tipo de regulación, sin el mínimo dereglamentación por parte de nuestros
estados, cuando comienzan los gobiernos
a darse cuenta de las implicaciones
que tienen esas tecnologías. Yo diría que
el problema en América Latina es que
hemos tenido unos estados completamente
incapaces de entender la envergadura,
la importancia estratégica que tenían
esas tecnologías. Ahora mismo, la
concepción que nuestros estados todavía
tienen de esas tecnologías es una
concepción completamente atrasada, es
una concepción incapaz de asumir todo
lo que tienen de decisivo para la educación,
para la formación laboral, para la
transformación de los mapas laborales y
profesionales de nuestros países, incluso
para la posibilidad de abrir nuevas
líneas en la producción o en la exportación.
Apenas estamos comenzando, en
nuestros países, a tener algún tipo de
iniciativa de parte de nuestros estados. Y
puesto que las familias de clase media y
alta poseen computadores en casa, y los
niños tienen familiaridad con estas nuevas
destrezas mentales, esto está planteando
un aumento, un crecimiento, un
ahondamiento de la división social. No
solo las clases populares no tienen acceso
a la tecnología, sino que con esa ausencia
están perdiendo la posibilidad de prepararse
para las nuevas destrezas laborales
que están exigiendo buena parte de las
nuevas empresas. Es decir, que hay que
entender muy bien que el tema no son las
tecnologías, el tema es una sociedad que
de alguna manera no se apercibió de lo
que esto significaba desde el punto de
vista cultural, desde el punto de vista
social, desde el punto de vista político, y
ahora estamos sufriendo las consecuencias
de que el modelo con el que fueron
implantadas esas tecnologías en nuestros
países fue un modelo meramente
mercantil: quien paga tiene la tecnología,
quien no la paga queda de afuera. Nuestros
estados tenían que haber previsto,
tenían que haber regulado, y tenían que
haber organizado servicios públicos de
información y de comunicación que desde
hace años hubieran ido posibilitando
el acceso a la mayoría de la gente, tanto en
la escuela como fuera de la escuela.
Clara: Y el señor tendría alguna idea de como
tratar de esta cuestión ahora, ya que poco fue
hecho en ese sentido?
MB: Yo diría que hoy en
día eso de alguna manera
empata con algo que ya
estaba en la concepción que
tuvo Paulo Freire de alfabetización.
Yo siento que
hoy en día América Latina
está necesitando un segundo
gran proyecto, al estilo
de Freire, para alfabetizar a
la mayoría de nuestra población
en esta nueva escritura,
porque es otro alfabeto,
es otra manera de
escribir, es otra manera de
articular los diferentes
medios. Estamos necesitando
que América Latina emprenda,
pero desde una visión pública, social, de
culturas mayoritarias, una alfabetización
virtual porque cada día que pasa es mayor
la cantidad de gente que va quedando
descolgada, desanclada, desvalorizada en
su trabajo, en su modo de saber, en su
modo de conocer.
Daniela: Profesor, a partir de lo que usted
analizó a lo largo del tiempo, ¿conoce algún caso
en que la inclusión digital, la alfabetización de la
población para esas nuevas tecnologías, sea hecha
de manera interesante, creativa, rentable?
MB: Yo lo que conozco son todavía
experiencias muy puntuales... en el caso
de América Latina son todavía experiencias
chicas, pero que empiezan a mostrar
las posibilidades. Yo estoy pensando
sobre todo, por un lado en lo que fueron
las páginas Web barriales en la Argentina,
cuando el presidente De La Rúa abandonó
la presidencia del gobierno argentino,
hace tres años, y Argentina quedó a
la deriva. Miles de gentes de sectores
populares quedaron sin trabajo y miles
de gentes de clase media perdieron completamente
sus ahorros, entonces aparecieron
unas páginas Web barriales como
“cacerolazo punto com”,la primera que
apareció, y dio el nombre a todo el movimiento,.
Cacerola era con lo que salieron
las gentes, sobre todo las mujeres, a
protestar haciendo ruido por la situación
de Argentina ante el gobierno De La Rúa.
Estas páginas barriales hicieron un trabajo
precioso de solidaridad, de aprendizaje
para vivir situaciones difíciles, de
compartir experiencias. Incluso hay amigos
argentinos que me contaron que
algunas de esas páginas enseñaban a gente
de clase media a sobrevivir reciclando
basura. Es decir, hubo un movimiento
social que fue pasajero pero que tuvo una
importancia enorme, en cuanto a que la
iniciativa surgió en los propios barrios
de Buenos Aires y de las ciudades grandes,
de Rosario, de Córdoba, de Mendoza,
con gente que había sido preparada
por movimientos sociales, por ONGS,
que en un momento determinado supieron
utilizar las tecnologías para informarse,
para fomentar las reuniones, para
informar sobre lo que se decidía, sobre
las decisiones que tomaban y para ser
realmente solidarios unos con otros.
Creo también que en el sur – Chile y
Uruguay - hay experiencias preciosas,
sobre todo en el ámbito local, a nivel de
barrio, a nivel de municipios pequeños,
de páginas Web que no son creadas por
las alcaldías, por las prefecturas, sino por
la gente, para pedir cuentas a los ayuntamientos,
a las prefecturas, pedirles cuentas
de las decisiones que toman y para
cuestionar cuando no están de acuerdo.
Es decir, que empieza a haber una movilización
ciudadana que sabe apropiarse
de esas tecnologías para tomar poder,
para apoderarse y poder hacer mucho
más eficaz, diríamos, lo que la democracia posibilita, pero que en muchos casos
no se ejerce por falta de visión. Y yo diría
que también hay otro ámbito en el cual
existen experiencias que van juntándose
que están relacionadas, por un lado, con
algo que ustedes los brasileños a su
manera presencian de cerca, que es el Foro
Social Mundial. Ese Foro es resultado de
miles de páginas Web a través de las
cuales se comparten estudios, experiencias,
propuestas de trabajo, etc., y esto de
alguna manera significa nuevas formas
de hacer política, significa nuevas formas
de ejercer la ciudadanía.
Daniela: ¿Usted podría hablar de la investigación
que ha realizado en Guadalajara, hace
poco mencionada?
MB: La investigación que hicimos en
Guadalajara muestra que de los tres lugares
donde los adolescentes se conectan a
Internet - la casa, la escuela y los cafés
Internet, los bares donde hay Internet -
el más pasivo es la escuela. En la escuela
es donde los adolescentes menos pueden
hacer lo que quisieran con Internet,
en la casa un poco más, y es sobre todo
en el “cybercafé” donde se sienten mucho
más libres para jugar, es decir, para
inventar, para buscar, para curiosear, y
todo eso en gran parte porque los adultos
tienen un enorme miedo moral,
moralista muchas veces, que castra la
creatividad de los adolescentes. Entonces
yo diría que en este momento, donde
hay mayor creatividad en la manera como
las poblaciones se están apropiando de
Internet es en los movimientos sociales,
y por otro lado en páginas de creatividad
cultural. Por ejemplo, hoy en día hay un
desarrollo muy grande de música joven
a través de Internet, no me estoy refiriendo
a la música que bajan de Internet, sino
sobre todo a la música que hacen. Yo
tengo alumnos en este momento, en
dos maestrías en Bogotá, que están haciendo
música en equipo con gente de
otro montón de paises.
Clara: Profesor, actualmente los medios de
comunicación están, en su mayoría, en manos
de grandes grupos que monopolizan la circulación
de informaciones. Por otro lado, vemos en
nuestras sociedades el crecimiento de radios y
TVs que son organizadas y dirigidas por las
comunidades, según sus intereses. Y, en ese
contexto, es claro que la disputa por eses
espacios crea conflictos. Nos gustaría que
usted analizase esta situación.
MB: Vivimos una paradoja, sobretodo
una que se ha hecho especialmente dura
a partir del famoso 11 de Septiembre, del
ataque a las torres de Wall Street en
Nueva York, y es que la concentración de
los medios, la concentración de la propiedad
de los medios y por tanto del poder
que de alguna manera, desde el punto de
vista económico y político, orienta los
contenidos de la mayoría de los medios
de comunicación, se ha hecho cada vez
más manifiesta, más descarada, más desvergonzada.
De un lado la privatización
de los medios se está reforzando, no
solo a través de la concentración de la
propiedad, que es enorme... hoy, realmente,
hay siete grande grupos en el
mundo que están poniendo la mayoría
de los contenidos que ven en la televisión
y en el cine, escuchan en las radios, leen en
los periódicos, la mayoría de los habitantes
de este planeta . No solo esto, sino
que además ya no hay la menor posibilidad
de defender la dimensión de servicio
público, de servicio colectivo que los
medios tenían. Hoy en día el negocio
dicta la pauta, como es el caso más claro
sobretodo en el “rating” de televisión, y
que hace que algunos de los mejores
programas pueden desparecer porque
no hay suficiente “rating” o, al revés,
programas mediocres, baratos, torpes,
esten durando años. Por una parte tenemos
esto, pero por otra parte, también,
nuestra sociedad y nuestros gobiernos
siguen esperando de estos medios privados
unos cambios que realmente no van
a venir. Y no van a venir porque la única
manera como los medios privados van
a cambiar es si los ciudadanos boicotean
esos medios y cuando los ciudadanos
lleguen realmente a tener impacto
con su uso o no uso de esos medios,
es así que van a poder producir algún
tipo de cambio.
Daniela: ¿Como es la programación de la
televisión en su país?
MB: Durante años, Colombia tuvo una
televisión mixta, que era del Estado y que
se daba a pequeñas empresas en concesión
por unos años, en unas franjas horarias
determinadas, y esto posibilitó una
televisión mucho más diversa, mucho
más experimentadora, mucho más creativa
que ahora. Ahora tenemos dos canales
privados que llegan a todo el país y
nunca habíamos tenido tan malos programas.
La telenovela colombiana, que
ha tenido muchos éxitos internacionales
es hoy en día y en su mayoría, una porquería.
Han perdido toda la visión local,
en el sentido rico de lo local, de metermuchas culturas regionales: la manera
como la gente come, vive, como la gente
se viste, como la gente canta. Todas esas
culturas locales han desparecido de las
telenovelas, cuando la telenovela en Colombia
fue capaz realmente de mostrar la
diversidad del país y de construir esa
diversidad. Y digo, no hay conciencia de
que, si esto es lo privado, necesitamos
medios públicos que realmente hagan
otra cosa, y medios públicos que sean
capaces de hacer informativos, telenovelas,
es decir, sean capaces de replicar en
alguna medida a estos medios privados
que su único interés es el negocio. Posiblemente
en el caso brasileño todavía
haya medios privados que tengan algún
tipo de criterio no solamente de negocio,
pero el caso de la televisión privada colombiana
es realmente el asco, es puro
negocio. Y hacen negocio con la violencia,
hacen negocio con el sufrimiento de
las madres y de los hijos, tanto de los
soldados como de los guerrilleros. Entonces
lo único que nos da esperanza en
el caso colombiano es que cada día hay
más radios y más canales de televisión
comunitarios, ciudadanos, que están
comenzando a tejer otro país, a hablar de
un país distinto del que hablan los medios
privados porque, repito, el país de
que hablan los medios privados es un
país muy pequeño, muy contrahecho,
muy deformado. En ese sentido encontramos
una paradoja: mientras que a los
medios privados no se les puede regular
nada, les permiten hacer lo que quieran,
encadenarse con cualquier medio extranjero,
resulta que a las radios y a las pequeñas
televisiones comunitarias no se
les permite nunca encadenarse, no les
permiten ni siquiera tener programas
comunes en los canales públicos, en la
radio nacional. Yo en este momento he
sido nombrado por el Ministerio de
Cultura como representante de los medios
ciudadanos, de los medios comunitarios
en el Consejo Nacional de la Cultura
en Colombia, mi pelea en este momento
es con el Ministerio de Comunicaciones,
porque no permiten que las
radios comunitarias, las radios ciudadanas
de punta a punta del país, se puedan
conectar, no simplemente para bajar programas
unas de otras, si no juntas para
pasar los mejores programas con las
cosas que ellas quieren decir al país,
porque ellos ya no son medios puramente
locales, sino que son medios
que quieren tener una palabra acerca de
lo que está pasando en el país y para
donde debe ir el país.
Clara: ¿Cual sería, entonces, el camino
para se alcanzar una programación más
democrática?
MB: En ese sentido, creo que estamos
muy necesitados de tomar conciencia de
que no es que no haya que luchar para que
los medios privados cambien, hay que
seguir luchando, y hay que seguir trabajando
incluso dentro de esos medios
para que cambien, pero lo que quiero
decir es que en los últimos años ha habido
un endurecimiento muy fuerte de la
dimensión puramente comercial, puramente
mercantil y la única esperanza viene
de todos estos medios comunitarios
que están comenzando a crear una nueva
conciencia de como la ciudadanía tiene
que enfrentar esa visión completamente
equivocada que los medios privados están
haciendo de nuestros países.
Daniela: Vamos ahora traer la discusión
para el ámbito de la educación formal. ¿Como
usted ve la posición de la escuela en el
escenario actual?
MB: Lo que tenemos hoy es todo un
nuevo sistema de producción que está
transtornando los modos de trabajar, la
duración de los contratos de trabajo, que
está transtornando completamente la
preparación para poder tener un trabajo.
La preparación que es exigida por las
empresas para poder tener un trabajo,
para poder mantenerlo, para poder buscar
uno nuevo, y yo diría que es ahí que
está apareciendo cada vez más claro, que
ya la educación no va hacer lo que se hacía:
aquel tipo de conocimiento que se transfiere
a través de los maestros en una
institución formalmente escolar. Porque
muchos de los saberes que circulan por la
sociedad y que son importantes para
vivir, para participar en la política, para
poder tener trabajo, ya no están tan ligados
al cartón, al diploma de la escuela,
sino a una serie de destrezas, de saberes,
de conocimientos que la gente está adquiriendo
por otros lados, distintos a la
escuela. Entonces, de un lado la escuela
no va a ser el único el lugar desde el cual
la gente se prepara para la vida, para el
trabajo, para lo que sea. Ni va a ser solo
durante unos años, sino que, esto cada
vez es más claro, la gente que ya tiene
trabajo, puesto que la dimensión cognitiva
del trabajo va a ser cada vez más
importante sobre la dimensión puramente
muscular del trabajo, y aquí tenemos
un cambio fuertísimo para el cual
tampoco estamos preparando a nuestra
gente, porque todavía nuestros países
siguen en gran medida exportando materias
primas casi sin elaborar. Cuando lo
que realmente vale hoy en día no es la
materia prima sino el valor agregado, que
es el plus de conocimiento que se añade
a esa transformación de las materias primas,
de los objetos, bien sean frutas,
bien sean pescados, bien sean vinos, etc.
Presento el caso concreto del país que hoy
en día ha logrado un desarrollo más de
acuerdo con la situación del mundo:
Chile. Porque Chile logró cualificar sus
vinos, sus exportaciones de mariscos
enlatados, de frutas enlatadas etc
Clara: En esa perspectiva, ¿usted quiere
decir que es necesario rever la formación del
trabajador?
MB: Lo que quiero decir es que el trabajo
no va ser lo que sigue al tiempo de
estudio, sino que el trabajo también va
estar jalonado por una necesidad permanente
de estudio y no solo de pequeñas
actualizaciones. En muchos casos mucha
gente que ya no va a tener trabajo de
tiempo completo para toda la vida, porque
eso ya no va a ser la forma normal del
trabajo que ha sido hasta ahora, pero que
después no ha durado sino siglo y medio
y parece, según los grandes sociólogos
del trabajo, que no va a seguir siendo así.
Entonces vamos a tener una educación
que va a acompañar toda la vida, porque
de alguna manera está siendo exigida por
las propias modalidades de desempeño
profesional y laboral.
Daniela: Y, en ese contexto, cual es el desafío
que se plantea para la escuela?
MB: En ese sentido, aquí tenemos un
reto muy grande, de un lado nuestras
escuelas - y en especial nuestras universidades
- no están ayudando a elaborar
los nuevos mapas profesionales, los
nuevos mapas laborales, nuevos en el
sentido de que abran nuevas posibilidades
para la producción nacional y
para el trabajo de los ciudadanos. Y
por otro lado la escuela en general
permanece todavía muy reacia, porque
no entiende la relación que yo establezco
ahí en el libro, entre la dimensión
cultural de la escuela como aquella que
hace el paso de la herencia cultural de
unas generaciones a otras, con esa dimensión
– que no es una dimensión
mercantil, sino que es una dimensión
estratégica – de preparar a las nuevas
generaciones para el tipo de mundo
laboral que van a tener, y que de alguna
manera va depender no solamente de
lo que quiera el mercado, sino también
de lo que quieran nuestros países, si es
que deciden tener una palabra a decir
sobre esto, o simplemente van a quedar
resignados al mercado, a la división
mundial del mercado y por lo tanto
a la división mercantil del trabajo.
Daniela: En ese contexto de tensión entre
una formación más completa, más humanista,
por un lado y una demanda del mercado por el
outro, ¿cual sería hoy el papel de una institución
de educación profesiona? ¿Buscar una
composición con esas fuerzas?
MB: Cuando yo cuestionaba el papel que
juegan las universidades no las estaba
acusando de no conocer, de no tener en
cuenta el mercado laboral. Seria suicida
una escuela de cualquier grado que no
tenga en cuenta el mercado laboral. Lo
que quiero decir es que tener en cuenta
solamente el mercado laboral, es terriblemente
deformador. Porque las sociedades
están cambiando mucho más de
prisa que lo que el mercado es capaz de
cambiar. El propio mercado va bastante
más de prisa, a veces, que la propia escuela
y el propio colegio, pero el propio
mercado tiene unos criterios que hacen
que determinadas posibilidades de desarrollo
del país no aparezcan como criterios
válidos para él, y el país necesita sin
embargo cambiar mucho más en relación
a lo que realmente está pasando, en el
resto del mundo y en el interior de su
propia sociedad. Entonces, por un lado,
yo respeto la atención que se presta al
mercado laboral, lo que quiero decir por
una parte es que cualquier tipo de educación,
incluso de educación profesional,
debe estar mirando no lo que pide sin
más el mercado laboral, sino las tendencias
que hay. Debemos hacer diagnósticos
que vayan un poco más allá de lo que
hay en este momentito. Porque muchas
veces no estamos ni siquiera preparando
a la gente para los cambios que está
teniendo el mercado laboral, sino que
hay una inercia en muchas escuelas profesionales
sobre unas imágenes de la
profesión que ya no corresponden a lo
que realmente se está pidiendo en las
fábricas y en las empresas. Entonces, de
un lado, lo que yo estoy planteando
es que hay que tener mucha
atención a los cambios de
tendencias que hay
en interior del
propio mercado
laboral, del propio
campo profesional
y, segundo,
lo que pienso es que por más
profesional que sea una escuela, no puede
dejar completamente de lado la dimensión
ciudadana, la dimensión de
que el trabajador, el profesional, o es un
ciudadano activo o es un empleado puramente
pasivo, y creo que esto es muy
importante, es decir, me parece que el
conocimiento de su país, el conocimiento
de ciertos rudimentos de economía,
de historia, son claves para poder despeñarse
como hoy se necesita en cualquier
profesión. Sabemos que hay una tendencia
de las escuelas profesionales a
dotar de herramientas para encontrar trabajo,
para desempeñarse bien y eso deben
hacer, pero deben hacer algo más.
Deben prever para donde van esas profesiones,
como están cambiando esas
profesiones, cuales son los ingredientes
que están haciendo que cambien. Y tienen
que asumir que de todas maneras la
vida humana no se agota en el ejercicio de
la profesión y necesitan ubicarse también
mínimamente como trabajadores que
son a la vez ciudadanos de un país, de un
barrio, de una ciudad, de un municipio,
y que por tanto sus saberes de ciudadanos
no son algo que adorna al trabajador,
no es algo exterior al oficio del
trabajador, sino una dimensión estructural
de la vida humana y por tanto que
la va a necesitar, incluso para desempeñarse
como buen trabajador, como
buen profesional. ¿De acuerdo?
Clara: Perfecto. Veo que usted ha mencionado,
de alguna forma, a lo largo de su respuesta,
una idea que explora muy bien en su libro “La
educación desde la comunicación” que, digase
de paso, nos gustó mucho leer: usted dice que
estamos pasando de una sociedad con un sistema
educativo a una sociedad educativa. ¿Podría
explicar mejor a nuestros lectores el concepto
de sociedad educativa?
MB: Creo que la gran diferencia es ésta:
la educación era un sistema, un subsistema
de la sociedad que estaba muy ligado
a una edad y a un lugar, a un tipo de
institución. Lo que quiero decir es que de
un lado la educación ya no va estar ligada
a una sola etapa de la vida, entre los cinco
y los veinticinco años, sino que va durar
desde antes de los cinco hasta después de
los ochenta. Hay un dato que doy en el
libro, la cantidad de miles de jubilados
españoles, ancianos y ancianas que están
haciendo carrera universitaria a través de
modalidades a distancia. Jamás pensaron
en hacerla, lo están haciendo ahora de
viejos porque la sociedad se lo posibilita
y porque ellos lo necesitan para seguir
vivos mentalmente, para seguir vivos
socialmente. Entonces yo creo que este
hecho de que la educación se salió de la
escuela como territorio y se salió de la
infancia y de la juventud como edad, es un
hecho cada vez más fuerte y, repito, el
problema es si nuestros países van a ser
capaces de reelaborar lo que entendemos
por educación, tanto en el sentido de formación
de ciudadanos, como en el sentido
de formación de trabajadores, o si nosotros
vamos a quedar únicamente esperando
a que sea el mercado laboral el que nos
diga cual es el futuro de nuestros países.
Daniela: En la investigación que usted realizó
en Guadalajara sobre los usos que los
adolescentes hacen de Internet, usted constató
que “de los tres lugares donde los adolescentes
se conectan a Internet - la casa, la escuela y los
bares donde hay Internet - el más pasivo es la
escuela”. Al mismo tiempo, como usted afirma,
las diferentes dimensiones de nuestra vida
están cada vez más mediadas por las nuevas
tecnologías. Y, por lo que se ve, la escuela no
consigue integrar en su espacio la cultura de las
letras con la cultura digital. Profesor, ¿esto no
sería una realidad en todos los países?
MB: Creo que la gran diferencia hoy
está marcada por los Estados Unidos
y por parte de algunos países europeos,
y es que no solo ha habido una
presencia del estado, facilitando que
los computadores llegaran a mucho
más población, sino que las escuelas
públicas, las bibliotecas públicas, los
centros cívicos, son lugares donde la
gente está aprendiendo a usar el computador
y está utilizándolo para toda
esta serie de cosas que estábamos diciendo
antes. Es decir, para mí el problema
no es tanto conseguir repartir
muchos computadores, el problema
en el fondo es que la cultura letrada de
la escuela sigue separada de la cultura
audiovisual y digital, que es otra cultura,
que posibilita esos otros modos de
circulación del saber, de circulación de
los conocimientos y de apropiación de
destrezas mentales. Un ejemplo: en
una ciudad pequeña de Cataluña a la
que yo voy con mucha frecuencia, porque
tienen una cátedra UNESCO de
políticas culturales, Girona. Allá todas
las bibliotecas públicas tienen juntos
los libros, los videocasetes, los CDs,
está todo junto. Ya no está, por una
parte la biblioteca de libros, por otra
unos pocos vídeos y por otra unos
CDs, todo está revuelto. Sobre geografía,
sobre historia, sobre música,
sobre crítica de cine, están revueltas las
revistas, los libros, los cds. De tal
manera que la gente que entra allí por
una parte ya encuentra otra cultura,
donde hay una relación cada vez más
intensa entre aquello a que tengo acceso
a través del libro, lo que tengo
acceso a través del vídeo, lo que tengo
acceso a través del computador. Yo
creo que ahí está el aspecto grave, es
que todo el día, en nuestras sociedades,
hay una separación tajante entre la
cultura letrada, escolar, libresca de la
escuela y estas otras culturas audiovisuales,
digitales, que realmente no
funcionan aparte porque de hecho el
computador casi lo que más tiene son
textos escritos, es decir, no es que sea
anti texto escrito, lo que pasa es que la
forma de leer en el computador no es
la misma forma de leer un libro, no
solo porque no se pasan las paginas, si
no porque además hay una escritura
que remite a través del hipertexto a
otro modo de conocer, a otro modo
de aprender, a otro modo de tener
relación con los conocimientos. Entonces
yo creo que ahí está el problema
más fuerte. Diría que no está solo en el
número de computadores que hay en
cada escuela, sino en una escuela que es
incapaz de que el computador entre
allí realmente, no como una ayudita
exterior del maestro, sino como un
ingrediente a partir del cual se replantea
de manera muy fuerte el propio
papel del maestro.
Clara: Usted ha mencionado un punto muy
importante: el papel del profesor. ¿Cual es el
desafío que se plantea hoy para ese profesional?
MB: Y ahí es donde está el problema,
porque el papel del maestro no va a
seguir siendo aquel que transmite información,
porque para transmitir información
un computador vale más, lo hace
mucho más de prisa y con mucha más
riqueza. Pero vamos a necesitar del maestro
a la hora de formular preguntas,
vamos a necesitar el maestro a la hora de
organizar equipos, a enseñar a la gente a
trabajar en equipo, etc. Pero la función
del maestro va a cambiar y, por lo tanto,
no solo la educación a distancia, sino laeducación dentro de la escuela, en la que
el computador empiece a ejercer realmente
el papel creativo que puede tener,
hace que cambie profundamente la relación
del alumno con el propio maestro
y con el propio lugar de la escuela.
Daniela: Para encerrar, no podemos dejar de
expresar el orgullo que sentimos al ver mencionada
en su obra “La educación desde la
comunicación” la importancia de Paulo Freire
en su formación. Queríamos que usted hablase
un poco sobre eso, para el público que va a leer
la entrevista.
MB: Yo tuve mi formación justo cuando
Paulo Freire estaba comenzando su...
desarrollando su proyecto y después él
estaba en París cuando yo estaba haciendo
mi doctorado allí. No lo llegué a
conocer personalmente, en París, pero
yo trabajaba mucho con alumnos suyos,
compañeros míos de universidad, tanto
brasileños como chilenos y colombianos
que habían trabajado ya con la pedagogía
de Paulo Freire. Yo lo que quise
hacer, al colocar este primer capítulo en
mi libro, retomando esa figura, es porque
realmente pienso como digo ahí, que
Paulo Freire no solo fue un gran educador,
sino que fue el primero en pensar las
dimensiones comunicativas de la educación
en América Latina, de una manera
muy explícita y muy rica, muy desarrollada.
Es decir, Paulo Freire rompe con
aquella visión de la alfabetización de
adultos que era meramente saber juntar
palabras y plantea una educación en la
que el sujeto humano se descubre haciendo
parte de una sociedad, justamente
a través del lenguaje, porque si algo tenemos
en común es lo que nos posibilita
comunicarnos en el sentido más básico,
que es el lenguaje. De tal manera que
aprender a leer y escribir, para Paulo Freire,
era aprender a contar su propia historia
y por tanto aprender a ser actor de su
propia sociedad, a ser alguien con una
palabra propia en el interior de la sociedad.
Yo diría que si eso era importante
cuando Paulo Freire creó su pedagogía
para la libertad, realmente hoy es mucho
más necesario porque todo, todo en
nuestra sociedad, tiende a disolver cada
vez más el acto social y a enterrarnos en
un individualismo de tipo oportunista,
consumista, todo lo que hoy llamamos
inseguridad, tanto inseguridad por la
violencia callejera como la inseguridad
que nos dan las incertidumbres de no
saber muy bien para donde van nuestras
sociedades, para done va el mundo. Yo
creo que hacen mucho más valiosa y
actual esta visión de un aprendizaje básico,
porque en el fondo leer y escribir es
lo básico. Un aprendizaje que posibilite
a los individuos reconocerse como parte
de una comunidad, como parte de una
colectividad y a la vez, con palabra propia...
Es decir, Paulo Freire era alguien
que tenía muy claro el valor de lo colectivo,
de lo comunitario, pero tenía muy
claro también el valor de la libertad personal,
de la independencia, de la autonomía
del sujeto. De tal manera que lo que
quería era ciudadanos que fueran capaces
de trabajar en un proyecto colectivo
pero sin renunciar a tener su propia
palabra, su propia expresión, su propia
manera de pensar, de hablar y estar
en comunidad. Yo creo que vivimos,
repito, en una sociedad que va en gran
medida, aparentemente, valorando las
diferencias, pero que de hecho utiliza
las diferencias sobretodo para excluir,
para subvalorar, para discriminar. Creo
que Paulo Freire nos dejó una manera
de pensar la relación entre educación y
comunicación que es una relación estructural,
es una relación estratégica,
no es la visión que todavía tienen muchos
educadores de utilizar medios
como herramientas, sino de estudiar y
de pensar el proceso mismo de educación
como un proceso de comunicación
social, como un proceso de formación
del ciudadano, del habitante de
una ciudad, del habitante de una comunidad,
de la colectividad. Y creo
que ahí tienen mucho que aprender los
que ahora se enfrentan a esas nuevas
tecnologías para que dejen de verlas
como una mera ayuda exterior, porque
Paulo Freire vería perfectamente que estas
nuevas tecnologías son en el fondo
un nuevo idioma, un nuevo lenguaje,
unas nuevas maneras de aprender a leer
y escribir, y nos habría dicho que esa
nueva lectura lo que tiene que posibilitar
son nuevas maneras de formar ciudadanos,
nuevas maneras de poder contar
cada uno nuestra historia y poder construir
una historia común.
Daniela: Ahora nosotras dos queremos
hablar juntas para agradecerle mucho. Fue un
placer enorme poder estar con usted. La entrevista
fue excelente, estamos en las nubes.
MB: Bueno, yo me alegro mucho. Les
agradezco mucho por esta ocasión de
poder seguir conversando con mis amigos
y mis amigas de Brasil.